Si tuviera que dejar de creer en ti, dejaría de creer en los sueños. No creería que la vida merece la pena, negaría que existe el amor, no tendría fe en la gente y no aceptaría que las personas cambian.
Si tuviera que dejar de creer en ti, dejaría de creer en mi y en esa confianza mía que me ha llevado a apostar por el mejor, siempre por ti.
¿Recordáis "El chubasquero"? ¿Esa entrada mía en la que hablaba de una persona muy especial para mí y que no estaba viviendo su mejor momento?
Casi todos los días pasa por mi mente, como una ráfaga, y me recuerda que sigue ahí, luchando.
Tardó en tomar su decisión, quizá demasiado, no sé. Pero optó por vivir:
"Una vez decidido, solo me queda confiar en los mejores, en que hagan bien su trabajo y no me hagan daño. Yo, por mi parte, pondré todo mi empeño para que salga bien. Y, si no ocurre, no pasará nada"
Realmente es de las personas más coherentes que he conocido. Aunque, esto, siempre haya provocado todos los comentarios y calificativos habidos y por haber. Es valiente, y tengo la certeza de que vivirá el resto de sus años como siempre lo ha hecho, a su manera, "manque pese".
Y un día, cuando menos lo esperas, cuando tu vida está totalmente organizada. Cuando te crees una persona madura, responsable y equilibrada. Cuando la casa, el trabajo, el dinero dejan de ser preocupaciones. Cuando los padres no están, los hermanos pasan a convertirse en compañeros- amigos y, cuando los hijos deciden ser adultos. Cuando las primeras arrugas dejan paso a otras más marcadas y, "estar bien", significa que aún se aprecia la cintura y los vaqueros no quedan huecos. Cuando una gran juerga supone una copita a deshoras y resacón al día siguiente. Cuando ves al "cachas" de treinta años como a un hijo y te parece interesante el señor de pelo cano y conversación amena. Cuando, hacer ejercicio, significa un paseo en llano y radio en mano...Justo ese día, en ese momento, la ruleta de la vida decide ILUSIONARTE.
Esta tarde, cuando preparaba la comida, tranquilamente. Se me ocurrió la torpeza de encender la televisión- ¡Vale, Llamadme idiota! Pero han sido varios días de andar desconectada del mundo y pensé que era un buen momento para ponerme al día (me doy tortas)- en el momento de las noticias, nada más y nada menos.
Última hora: " El PP elimina el disco duro de los ordenadores de Bárcenas, para que estos sean utilizados por otra persona, una vez apartado de su puesto de trabajo y cumpliendo con la ley"
¿Mi cara? ¡¡Un poema!! ¡¡Menuda vergüenza he sentido!! Pero yo miraba al representante de turno del PP, sí, el que daba estas explicaciones ante la prensa, ¡¡Y no se ponía rojo!! Es más, por un momento, pensé que pasaba por encima de todos nosotros y se reía "por lo bajini" viendo la cara de bobos que se nos quedaba ante semejante desfachatez.
Ha sido aquí, en este instante, cuando he entendido la posición y postura de los políticos ¡Por fin han descubierto lo que nunca debimos permitir! Que somos un país de SORDOS, MUDOS, CIEGOS Y TONTOS. Ya no se esfuerzan siquiera en buscar una coartada complicada, digna de su posición. Les ha faltado decir claramente: " Los hemos borrado porque hemos querido, total, si nos los ponen a huevo"
Entiendo que estos "mesecitos" -que no días- de calor, afecten a la rapidez mental y que debemos de fiarnos de todo el mundo, mientras no se demuestre lo contrario. Pero ¡Leches! como sigamos dando tiempo y confianza el "pobre" señor Bárcenas se tendrá que comer todo el marrón. Porque, para "demostrar lo contrario", hay que cuidar y proteger la información y posibles pruebas y no dejarlas en "cualquier sitio" aparcadas. Pues, como dije antes, somos sordos, mudos, ciegos y tontos. Pero es bien sabido que "en el reino de los ciegos...el tuerto es el rey" y "algunos tuertos" quedan en el PP.
Mujeres de bandera, mujeres fuertes, grandes mujeres. De renombre en su casa y anónimas en la calle.
No necesito buscar en televisión, en internet, en periódicos o revistas...están a mi lado, cada día comparto momentos inolvidables e irrepetibles con ellas. Son, MUJERES : madres, hijas, abuelas, esposas, compañeras, amigas...¡Me fascinan, asombran, sorprenden y, sobre todo, me enamoran!