La tela de araña que teje el poder, es tal, que la situación más insignificante, cuaquier movimiento realizado sin consentimiento y aprobación de los que "se creen gobernantes"...hace que el dispositivo salte, la maquinaria se ponga en movimiento y todos los sectores, incluso los más cercanos, corrijo, sobre todo los más cercanos, caigan sobre nosotros y traten de volvernos al redil "balando" los menos posible.
En estos momentos, entiendo el reconocimiento inexplicable a algunos organismos o personas, el pleno empleo en ciertas familias, el crecimiento económico de algunas zonas sobre otras, algunas subidas de sueldo por productividad, tantos despachos y tantas mesas con el juego de las ranas en el monitor...Entiendo, que no hay que demostrar valía sino pleitesía y que, para conseguir objetivos, basta con arrimarse a cualquier "chupatintas" que "se cree y no lo es", al que habremos de regalar la oreja y agacharnos ante él cuantas veces decida.
Entiendo, que la dignidad está perdida. Y no por los que realmente necesitan ser atendidos y escuchados. Porque, no hay nada más digno, que exigir nuestros derechos como ciudadanos del mundo. Hablo de la dignidad que se pierde cuando dejamos a un lado nuestras ideas y nuestras convicciones, simplemente, para "bailar el agua" a todos estos "politiquillos y demás arrimados". Cuando, nos negamos a dar la cara por una amiga o compañera.Cuando damos un paso atrás dependiendo de quien pague ese día. Cuando nos ponemos zancadillas para apuntarnos los tantos de otros y ...¡¡ No nos sonrojamos!!!...¡¡¡Esa es la dignidad perdida!!!.
Y es, justo esa pérdida, la que nos hace: más frágiles, más débiles, más vulnerables y menos libres.







