No tengo talentos especiales pero, si, reconozco que soy tremendamente curiosa

viernes, 30 de mayo de 2014

Sentir que aún queda tiempo.


Quiero hablar de una niña que conocí hace cincuenta y tres años y de la que desconozco mucho.
Cuentan que nació sola (como Gila en uno de sus monólogos) mientras su padre buscaba a la matrona del pueblo, tenía prisa por vivir.
Era gordita, nació la más gordita de las hermanas y, contaba su madre, que de bebé era preciosa. Podéis imaginar que esto empeoró con los años, tanto fue así, que en más de una ocasión la niña preguntaba a sus padres si ella fue adoptada de pequeña. Era complicadísimo encontrar semejanzas con sus hermanas. Resultaba gracioso ver como una y otra familia se rifaban su parecido para que no fuesen sus genes los afortunados.
De su niñez recuerdo muy poquitas cosas, debe ser cierto lo de la memoria selectiva. La recuerdo triste por dentro y sonriente por fuera, delgadita, unas trenzas horribles y un flequillo recto. Dormía poco, comía peor y, en su estómago, siempre había una sensación de prisa que su madre no lograba descifrar y que los médicos hubieran diagnosticado como ansiedad. Era nerviosa y tenía nervio, muchos miedos bajo la almohada y una timidez extrema que disimulaba, aparentando seguridad y fuerza, cuando apenas levantaba un palmo del suelo.
Decían que era graciosa (algo que suelen decir de casi todos los niños) otra cualidad que, como la belleza, perdió con los años. Buscaba la perfección en todo, sin importar el tiempo dedicado a conseguirla. Y, ya por entonces, le dolían las injusticias en el patio del colegio o "la palmeta" de Dª Carmen aplicada día tras día a la que, después y para siempre, fue su amiga del alma.
Las amigas de "la lima", "atención pelota al campo", "quemado", "el burro" ...y todos aquellos juegos "tan femeninos"  que la hacían llegar a casa (después de varias llamadas de su madre) con el descosido de turno, el chichón en la cabeza o la silueta de la pelota en la cara, esas amigas de juegos, creo que nunca la quisieron bien. Puedo recordar que, cada vez que se terciaba, era calificada de niña mimada. Supongo que nunca la llegaron a conocer realmente. Lógico por otra parte, eran niñas. No imaginaban que, precisamente, fueron esos mimos los que brillaron por su ausencia a lo largo de toda su vida.
Fue una adolescente rebelde, buscadora de sueños imposibles y alma noble.
Siempre pensó que las situaciones y las personas cambian, que era bueno luchar por las ideas y por los afectos, que la palabra "rendir" no entraba en su diccionario y que una sonrisa sincera podía fundir al más duro corazón.
 Han pasado bastantes años, apenas si coincidimos en nuestro camino. Sé que la vida, esa otra escuela,  le ha enseñado mucho. Aprender a golpes es duro, mucho peor no aprender. Supongo que, como tantas mujeres de nuestra generación, no ha sido fácil para ella. Que sigue buscando ese sueño imposible que nunca encontrará, que se sigue rebelando contra injusticias que permanecerán cuando ella no esté, que, por mucho que la hieran o decepcionen, seguirá pensando que la gente es buena y que la sonrisa, su mejor arma, no se la va a quitar nadie... Al fin y al cabo,esa sonrisa  frente al espejo, nos permite sentir a ambas que,pese a todo y todos,  aún sigue viva.







12 comentarios:

  1. Hay algo de la niña que fuiste que no ha desaparecido: el poder de seducción por medio de la palabra (es como únicamente te conozco).

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    1. Se quedó mucho por el camino, Maria Luisa, demasiado. Pero no todo fueron pérdidas, aprendí a ser fuerte.
      Gracias por tus palabras, siempre me alegra que aparezcas por mi humilde rincón. Un besote

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  2. Siempre guardamos un pedacito de lo que fuimos en el bolsillo. El niño -o la niña- que fuimos no desaparece del todo. Afortunadamente.
    Un saludo.

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    1. Cada vez queda menos de ese niñ@, cuesta más ilusionase y seguir creyendo. Hay algo que me ha quedado y de lo que me siento orgullosa, porque no ha cambiado pese a hacerme mayor, sonrío exactamente igual que cuando llevaba las trenzas. Todo un triunfo.
      Un beso enorme.

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  3. Espero que esa niña, ya mujer tenga millones de continuadores, necesitamos muchas manos que luchen contra la sinrazón.

    Besos,

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    1. La mayoría, somos gentes con ganas de que las sinrazones acaben. Y sé que somos muchos los que luchamos, cada uno en nuestra pequeña parcela, para que las cosas cambien.
      Ya sabes, Sau, sin descanso y sonriendo. Creo que es una buena fórmula.
      Siempre me alegra verte por aquí.
      He estado "perdida" pero poco a poco volveré a mi normalidad.
      Un beso enorme y gracias por pasar.

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  4. Si la ves esta noche, detalles, dale un beso muy fuerte de mi parte ea esa "Niña Sola". Dile que me ha gustado mucho como fue y como es.

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    1. Puedes estar tranquilo, le llevaré tu mensaje que estoy segura agradecerá de todo corazón.
      Apuesto que tú también le gustas a ella, señor.
      Un beso y ganas que no nos falten.

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  5. Pues en esa bien seleccionada foto nueva que has colgado se te ve todavía la niña. Una fotografía con un toque de inocencia y una pizca de sonrisa de niña. Bonito texto y todo en general. Algunos ya daríamos mucho por tener la mitad de tu vitalidad. Mi niño existe a ratos pero hay un escape contínuo y creo que se acaba.

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    1. Esa soy yo, S, lo que ves y lo que lees. Y sí, es mi sonrisa de niña que espero no perder nunca, aunque sea una viejecita.
      No permitas que se acabe ese niño, no es justo para ti ni para quienes te vamos conociendo. Eres sabio y sé que te encontrarás en el espejo cada día y por siempre.
      Un besote grande, grande.

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  6. Lo de la memoria selectiva es muy cierta. La usamos para seguir adelante.
    Los de 50 y pico conocimos tiempos duros. Los padres no tenían mucho tiempo para dedicarnos y las escuelas públicas eran horrorosas.
    Nacimos en una España desastre, niña, de norte a sur y de este a oeste.
    Un gustazo enorme conocer un poquito a la niña que fuiste, y en cierta manera aún eres, :)
    Tienes una sonrisa preciosa y se adivina un corazón más lindo todavía.
    Muchos besos.

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    1. Sí, una época un poquito complicada. Del colegio no todo fueron recuerdos malos, tuve mucha suerte en los últimos cursos. Apareció un grupito de maestros jóvenes y de ideas revolucionarias que nos enseñaron mucho en poco tiempo. Creo que me ayudaron a entender la vida de otra forma y forjar quien soy.
      Gracias por mirar con tan buenos ojos.
      Besos grandes para ti.

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