No tengo talentos especiales pero, si, reconozco que soy tremendamente curiosa

martes, 11 de junio de 2013

Cuando el desencanto llega



 Desde niños, nos inventamos una vida y vamos jugando y creando historias que nos acercan a esa ilusión.
Nos encontrábamos con el futuro futbolista, todo el día cambiando de nombre y camiseta (dependiendo de quien marcase ese día) y pateando el balón; la que cuida a sus muñecas como si de una mamá estupenda  se tratara; esa emprendedora que ponía un puesto de verduras en el escalón de la casa, montado con flores, hierbas y huesos de frutos; la perfecta médica, que miraba la garganta con cualquier cucharilla de pasta  cansada de rodar por los suelos; el conductor del coche de bomberos, que nos salvaba en unos minutos a todo el barrio del gran incendio; el defensor de causas perdidas, futuro abogado(el más enterado de la cuadrilla)...Todos mirábamos hacia el futuro con ojos inocentes y brillantes, con las caras manchadas y los dientes perdidos o rotos...todos éramos capaces de soñar.
Y pasan los años, muy rápidos para unos, no tanto para otros, y seguimos marcando metas que nos lleven a esa vida inventada. Y seguimos enamorándonos y saliendo de nuestros pueblos y estudiando y trabajando y forjando compromisos y ahorrando e invirtiendo y cuidando y pariendo y renunciando y trabajando de nuevo...y envejeciendo. Y un día, cualquier día de esos en que todo va rápido y no sientes el cansancio...  te paras...nos paramos... miramos hacia atrás y vemos un laaargo camino vivido, nada que ver con el soñado. Pensamos:  "el precio pagado para conseguir nuestra ilusión, la vida que anhelábamos"  Miramos hacia delante y el camino se agota y no vislumbramos lo esperado... y  pensamos: "por ir tras de un sueño, qué poquito vivimos lo vivido"



10 comentarios:

  1. Precioso tema para escucharlo y preciosa, aunque melancólica reflexión que encierra una gran verdad. La vida es una serie de colisiones con el futuro; no es una suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser.
    Besos.

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    1. Supongamos que es un mal día... para entender esa melancolía.
      Siempre pones la guinda que a mi me falta, por eso debes entender que pida tus comentarios, gracias.Un beso

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  2. Muy seria reflexión nos dejas, la vida desde sus comienzos está aliñada de sueños las más de las veces irrealizables y todo ello nos deja sin poder vivir la realidad de nuestros días, tan dura a veces pero que es lo que tenemos, no hay más.

    Besos,

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    1. Me temo que tendremos que mirar más a menudo hacia atrás, aunque mejor no perder del todo los sueños.
      Besos y gracias por estar.

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  3. Yo de peque me gustaba rodearme de otros chicos y jugábamos al profe y sus alumnos. Luego me dediqué a eso. Estaba claro que lo llevaba programado en los genes.
    Aunque es cierto que muchos sueños se convierten ya de adultos en pesadillas.
    Un saludo.

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    1. Jajaja!! Pero qué pesadillas!! De todas formas siempre mucho más gratas si fueron resultado de lo elegido, en el fondo, se cumplieron tus perspectivas, felicidades!!
      Un besote.

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  4. Bueno, a veces soñamos cosas que no se alejan tanto de la realidad que vivimos en el futuro. Lo que pasa es que estamos tan frustrados por las cosas que no conseguimos que no vemos las que sí.
    Gran reflexión, un saludo.

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    1. Tienes toda la razón, tanto nos obsesionan nuestras metas, que no apreciamos lo vivido y conseguido.
      Gracias por estar, un besote.

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  5. Como toda profunda reflexión como la que ahora nos presentas, esta da pie a pensar y seguir reflexionando.
    Por ajenas a nosotros que sean las circustancias en las que hemos crecido en definitiva, nosotros somos los artífices de lo que somos, en consecuencia, pienso, que tendremos que asumir lo que hay, y tratar de disfrutar, o por lo menos vivir con intensidad el día a día. Algunos afortunados como cayetano, viven trabajando y disfrutando del sueño que han perseguido desde peques.
    La conclusión: similar a lo que estáis comentando. Que nuestros sueños siempre necesarios para salir adelante y vivir, tampoco nos hagan perder la perspectiva de la realidad de lo vivido.

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    1. Cierto, de una forma u otra somos los artífices de nuestra vida, por tanto, a "apechugar" con lo que toca, David. Perfecta conclusión final.
      Gracias por estar, besotes.

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