No os asustéis, sólo es un mal día, mejor os quedáis con el post anterior.
lunes, 5 de enero de 2015
Imperfecta.
viernes, 2 de enero de 2015
Para el Nuevo Año, yo, quiero AMAR.
Sí, amar.
-Quiero amar a esos padres que me dejaron demasiado pronto y a los que me ha costado años y experiencia entender.
-Quiero amar a mis hijos más, más de lo que ya lo hago aunque parezca imposible.
-Quiero amar a mis hermanas, que no entiendo como me soportan.
-Quiero amar a mis sobrinos, que ven a su tía como una mujer especial y diferente. Que me buscan cuando se pierden ellos.
-Quiero amar a mis amigos que siempre están y que casi nunca veo.
-Quiero amar a las personas con las que trabajo, esas personas a las que cuido y me cuidan. Personas que me dan tanto por tan poquito.
-Quiero amar mi hogar, que no mi casa.
-Quiero amar mi tiempo y mi paz.
-Quiero amar las cuatro de la tarde y el calor de unas faldillas.
-Quiero amar mis miedos, mi valentía, mi locura llena de cordura.
-Quiero amar esa independencia y fortaleza mía que me niega los mimos y afectos que siempre envidié y que daban a otras.
-Quiero amar mi dulzura mal entendida y esa prepotencia innata que utilizo cada día de coraza.
-Quiero amar la banda sonora de mi vida y mis lecturas a deshoras.
-Quiero amar los recuerdos que me acompañaron y forjaron.
-Quiero amar lo que me dolió y lo que me hizo reír.
-Quiero amar la luz y también las sombras.
-Quiero amar la vida y no odiar la muerte.
-Quiero amar a quien tanto he descuidado, a detalles.
Y...quiero...quiero amarte a ti.
Porque de todos estos pedacitos, que desatiendo en ocasiones, estoy hecha yo.
Bienvenido seas 2015, aquí te espero y de frente.
jueves, 4 de diciembre de 2014
Tan cerca y tan lejos.
domingo, 23 de noviembre de 2014
¡¡Yo quiero un Nicolás!!
Mis hijos no se molestan, saben que los quiero con locura y que no los cambiaría por nada ni nadie. Pero, también, saben de mis locuras temporales transitorias y aceptan "pulpo" cada vez que su madre tiene un antojo. Y, esta mañana, me he despertado pidiendo un Nicolás para Reyes.
Qué madre no quiere ver como su hijo consigue eclipsar a la sexta, con un subidón de audiencia en tele 5, contando sus aventuras y desventuras entre CNI, Zarzuela, Moncloa, Pujol...¡¡Es una pasada!!
¿Imaginan la cara de sorpresa de esos padres? Me gustaría ver la mía en una situación similar.
Mi hijo: universitario, piso compartido, botellón, tupperware, chicas, clases, prácticas....llamada al atardecer preguntando por el día y por lo que ha comido o dejado de comer, gran preocupación sobre el uso de la lavadora (mezcla ropa blanca con la de color). Mayor preocupación cuando habla de política, huelgas, manifestaciones y afiliaciones. Bastante mayor cuando hablamos de notas, asignaturas y profesores. Ni que decir tiene cómo nos sentimos cuando pensamos en un futuro no muy lejano, cuando termine sus estudios....
¡Vale!! Igual la vida de mi hijo de veintiún años es aburrida...Pero si a mi me dicen que este chico, con esa cara de niño bueno, va a estar metido en tanto fregao... Mi hijo, con la cara de bicho que tiene, ni pensar quiero. ¡Un día de estos me viene con su doble vida! Y yo, paso de ser" la que prepara los tupperware", a llevar micros y guardaespaldas como Whitney Houston ¡¡Ojo!! Yo también quiero un Kevin Costner,por otro lado, bien merecido por ser " la mamá de..."
Pobre ilusa
Hace muchísimo tiempo que no hago comentario alguno sobre el circo político de nuestro país. Supongo que, como tantas otras cosas, ha terminado por aburrirme. Hasta el punto que ahora, cuando pongo la televisión, me maltrato viendo programas del corazón.
Y es que he pasado de la sorpresa, la rabia y la indignación a simplemente el aburrimiento.
Me aburren sus caras,me aburren sus mentiras, me aburre su demagogia barata, me aburren sus reformas, sus debates, sus acusaciones, sus disculpas, su contabilidad en B, sus comisiones, sus tarjetas, sus viajes privados, su hipocresía, sus datos irreales, sus coches oficiales, sus trajes, sus independencias, sus bancos,sus cursos de formación,sus ERES sus...sus...sus... ¡¡Siiiii!¡¡Sussssss!!
Y yo que pensaba, bendita inocencia la que dan los pocos años, que después de 1.975 por fin tendríamos unos dirigentes que, elegidos con plena libertad, nos representarían y defenderían los intereses de todos y cada uno de los ciudadanos de esta España nuestra. ¡Pobre ilusa!.
Y es que he pasado de la sorpresa, la rabia y la indignación a simplemente el aburrimiento.
Me aburren sus caras,me aburren sus mentiras, me aburre su demagogia barata, me aburren sus reformas, sus debates, sus acusaciones, sus disculpas, su contabilidad en B, sus comisiones, sus tarjetas, sus viajes privados, su hipocresía, sus datos irreales, sus coches oficiales, sus trajes, sus independencias, sus bancos,sus cursos de formación,sus ERES sus...sus...sus... ¡¡Siiiii!¡¡Sussssss!!
Y yo que pensaba, bendita inocencia la que dan los pocos años, que después de 1.975 por fin tendríamos unos dirigentes que, elegidos con plena libertad, nos representarían y defenderían los intereses de todos y cada uno de los ciudadanos de esta España nuestra. ¡Pobre ilusa!.
sábado, 18 de octubre de 2014
¡¡¡Con un par de huevos!! Y que me perdone Neruda.
Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
... quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos
trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su
vestimenta
o bien no conversa con quien no
conoce.
Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino
de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones
destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos...
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!
Pablo Neruda
jueves, 4 de septiembre de 2014
Va por ti, maestro.
Un nuevo curso, nueva clase, nuevos compañeros, puede que un nuevo colegio...nuevo maestro...
Parece que fue ayer cuando mi madre me acompañó a mi primer día de clase. Seis años recién cumplidos, digo "recién" porque los cumplí en Marzo y, al día siguiente de mi cumpleaños, mi madre perdió un jornal de aceituna para llevarme a la escuela ¡ No tuve que esperar a comienzo de curso!
Tenía unas ganas enormes de estrenar la cartera de plástico marrón, con un cuadernillo de colorear en un bolsillo transparente y los lápices de colores en el otro (era vistosa, si señor), que me había comprado "Casa Amador", la tienda de la esquina. Un babi de rayitas rosas y blancas, junto con los zapatos "Gorila", completaban mi look de primer día de cole.
Recuerdo los pupitres de madera, en parejas. También la pizarra, las tizas, la cartilla, el cuaderno de pastas verdes de dos rayas anchas...y recuerdo a mi primera maestra. Realmente esta señora me aportó poco, siempre hacía lana con unas agujas grandes de pasta y se pintaba unos enormes labios rojos, casi tan enormes como ella. Sus parpados eran pesados, apenas los levantaba de su labor y, cuando lo hacía, era para mandar callar... nunca la vi de pie, ni delante de la pizarra. Si lo hizo , ese día me lo salté.
Después vinieron más y más años de escuela. Más y más compañeros. Más y más maestros...Algunos, como la primera, solo dejaron anécdotas y vagos recuerdos. Otros, han sido y siguen siendo importantes en mi vida. Yo tuve y tengo grandes maestros: inteligentes, cariñosos, libres, abiertas, independientes, luchadoras, sinceros, trabajadoras, listos, agudas, participativos...de quienes he podido aprender mucho y que han colaborado, de una manera clara y reconocida, en formar a la persona que soy hoy.
Pero...tengo mi "ojito derecho", ya sabéis, esa debilidad, ese maestro "especial" que no olvidaré jamás. Ese que aparece como un flash en cada decisión importante, en cada acontecimiento, en cada duda, en cada mala racha (también en las buenas)...en todos los momentos de mis días.
Esa persona que, sin saber por qué razón, ha llegado más, se ha convertido en cómplice, amigo, compañero. Alguien con quien una mirada o un gesto ha sido suficiente para entendernos, que sigue conociendo los pormenores de mi vida, con quien sigo discutiendo y de quien sigo aprendiendo cada día (todavía corrige algunas faltas de ortografía). Un buen maestro al que respeto y admiro, aunque nunca se lo digo, que me ha ayudado a encontrar un sexto sentido en mi vida y del que espero no tener que desprenderme nunca.
Es un buen momento dadas las fechas y, sobre todo, las circunstancias actuales para hacer un pequeño homenaje a nuestros buenos maestros. Gracias por estar.
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